domingo, 5 de abril de 2015

Cómo disminuir el stress


¿Tu dedicación te hace sentir abrumado? En la actualidad no hay tiempo para el ocio ni el descanso; incluso de acuerdo a una encuesta realizada por la Asociación Americana de Psicología (APA), aproximadamente la mitad de los trabajadores no hace uso de sus vacaciones asignadas por la gran cantidad de responsabilidades que tienen.
"Parte de esta sensación proviene de las presiones del mundo actual en conexión continua. Debido a los mensajes de correo electrónico, los teléfonos celulares y la Internet, las personas se enfrentan a una dificultad para desconectarse del trabajo y prioridades personales”, indica un estudio de la APA.

Deja ir las cosas…

¿Te sientes abrumado? Dile adiós a este problema con las siguientes recomendaciones.
  1. Desecha el complejo de culpa. Uno de los mayores cambios que puedes hacer es no tratar de ser “perfecto”. De acuerdo con Brigid Schulte, autora de Overwhelmed, el tratar de satisfacer, sobre todo, simultáneamente genera culpa, frustración y ansiedad. Sentimientos que abruman.
  2. Crea una lista de pendientes. Así evitas que se te olvide algún asunto importante, o pensar constantemente en todo lo que le falta por hacer. Al escribirlo aclaras tu mente y buscas las soluciones que más se adaptan a tu necesidad.
  3. Acepta que no todo lo puedes controlar. Ejemplo, los empleados que comen en su lugar, llegan temprano y se van tarde son las que se valoran; en cambio si deciden salir temprano experimentan una sensación de culpa y ansiedad. De acuerdo con Schulte ésta es una forma de presión social.
  4. Toma recesos breves. Dedícate uno o dos minutos periódicamente a pararte, estirarte y respirar profundo. Líbrate de la tensión acumulada. Además toma un receso de 10 a 15 minutos al cabo de algunas horas de trabajo.
  5. Reglas de conexión. De acuerdo con la Asociación Americana de Psicología, la tecnología puede consumir buena parte del tiempo que le dedicas a tu familia y hasta a tus vacaciones. Por ello debes desconectar el teléfono celular al llegar a casa, o determinar ciertos horarios para responder llamadas. Comunícales estas reglas a los demás para que evites conflictos.
  6. Delega responsabilidades. Para Schulte esto se puede ejemplificar en las relaciones de pareja, ya que a través de la plática se puede decidir quién puede hacer el quehacer o cuidar a los niños. Dividir las tareas evita el agobio.
  7. Conócete a ti mismo. Aprende a percibir cuando te empiezas a sentir abrumado; ejemplo, te irritas o tomas decisiones impulsivas. Una vez que lo has identificado puedes evitar que se salga de control a través de realizar actividades que te relajan: caminar, ir al baño a hablar por teléfono. ¡Tú elige!
Tip final: No es malo pedir la ayuda de las personas que te aman. Tu familia y amigos tienen la capacidad para contribuir en la disminución de estrés en tu vida, ya que pueden ayudar en algunas de las obligaciones que te abruman, así lo sugiere Asociación Americana de Psicología.

Las 10 emociones positivas más importantes


Fueron elaboradas, luego de años de investigación, por la doctora en psicología Barbara Fredrickson, autora del modelo “Ampliación y Contrucción”, que explica la función que cumplen las emociones positivas, en contraposición a las negativas.
La estadounidense doctora en psicología Barbara Fredrickson, ganadora del prestigioso “Highest templeton prize in Positive Psychology”, describió, luego de años de investigación científica, las diez emociones positivas que tienen un efecto directo en nuestro bienestar.
1- Alegría: Sucede en un instante, cuando nos encontramos en un ambiente familiar y seguro. Aparece en aquellos momentos “perfectos” (un domingo con la familia, una felicitación inesperada) donde sentimos que las cosas son exactamente como deberían de ser y estamos justamente donde deberíamos estar.
2- Gratitud: Es un momento en el que te das cuenta que alguien hizo mucho más por ti de lo que era necesario, tal vez un vecino, un maestro o un mentor. La gratitud abre nuestros corazones y activa en nosotros el botón de la “’reciprocidad” genuina que nos mueve a hacer algo por aquella persona que nos hizo tanto bien.
3- Serenidad: Al igual que la alegría, la serenidad se da en un ambiente familiar y seguro, pero es una versión mucho más relajada, sostenida y sutil. Se disfruta cuando estamos totalmente presentes y conscientes de lo que estamos viviendo, desde disfrutar al comer un antojo, hasta estar completamente inmersos en un momento de contemplación.
4- Interés: Es un estado más elevado donde algo nuevo llama nuestra atención inspirándonos y provocándonos fascinación y curiosidad. A veces se despliega como un abanico de nuevos retos que te permite mantener en crecimiento tus habilidades; esto nos mantiene despiertos, vigorizados y sintiéndonos realmente vivos.
5- Esperanza: Aunque la positividad se genera cuando te sientes seguro y familiar, la esperanza es la excepción. Esta se genera cuando las circunstancias son difíciles o adversas y nos ilumina como un faro de luz, que refuerza nuestra creencia de que todo puede cambiar y mejorar.
6- Orgullo: Es una de las emociones catalogadas como de “auto-conciencia”, y muchas veces tiene una connotación negativa al asociarlo con los pecados capitales como la soberbia. Si se mantiene balanceada con algo de humildad, su positividad está en que nos permite atribuirnos los logros que resultan de un esfuerzo genuino y de un trabajo duro.
7- Diversión: La encuentras en aquello que te hace reír y te permite la recreación; es a veces una inesperada chispa que brota de manera espontánea y que te ayuda a cambiar o a “refrescar” tu perspectiva.
8- Inspiración: es como una bocanada de oxígeno que toca tu vida, tu corazón y tu mente exaltando tu imaginación, tu creatividad y tu motivación. Sentirse inspirado por algo o alguien dispara tu atención y le da calidez a tu corazón.
9- Asombro: Se origina al reconocer la sensación de estar en presencia de algo mucho más grande que nosotros mismos. Puede darse al contemplar un atardecer, al observar la vía láctea o al sostener la cabeza de un recién nacido, esos momentos de magnificiencia y belleza recargan nuestra energía.
10- Amor: Es la emoción positiva más frecuente y abarca todas las anteriores. Cuando sentimos amor nuestros cuerpos tienen una reacción biológica que incrementa nuestros niveles de oxitocina y progesterona, aumentando nuestra sensación de bienestar y reduciendo nuestro nivel de estrés, lo que sin lugar a dudas mejora nuestra salud y calidad de vida.
¿Cómo cultivar estas emociones?

Un buen principio es analizar qué tiempo de pensamientos y acciones te provocan estas emociones positivas y tenerlos claro para generarlas cuando necesites sentirte bien, entusiasmado o en calma. Otra idea es crear un portafolio en tu computadora con imágenes que te provoquen estas emociones: fotografías de personas, vivencias o lugares, música, citas o lecturas o cualquier elemento que te permitan transformar tu estado emocional.

jueves, 12 de marzo de 2015

La intensidad de la vida



El tiempo de la vida es el que es. El dinero se puede estirar y lograr hacerlo cundir. La ropa se puede usar hasta límites insospechados: a veces te cansas antes de ella que realmente esté inservible. Pero ¿Y el tiempo? No, no lo podemos estirar. El día sólo tiene 24 horas, ni una más ni una menos. Y el tiempo que cada uno tiene asignado para vivir está contado medido y pesado, aunque a veces nos vamos antes de la vida porque nuestra alma no soporta más.

Sólo podemos ser traperos del tiempo, aprovechar cada minuto del que tenemos, especialmente esos momentos que nos quedan en los trayectos de metro, autobús o tren, vivirlo intensamente, darle prioridad a lo que realmente queremos hacer. Nuestro tiempo es sagrado y debemos plantearnos si queremos aprovecharlo a fondo o queremos malgastarlo en cosas banales.

Tu vida será tan intensa como tú realmente quieras. Tú eres el que decides imprimir a la vida el ritmo que quieres que tenga. Los aprendizajes previamente previstos por tu alma llegarán, pero otros dependen de cuánto quieres tú aprender. Tú decides cuánto quieres evolucionar, qué conciencia quieres poner en los actos de tu vida, si quieres ser alguien que pasa por el mundo sin cambiarse a sí mismo ni a su entorno o quieres ser alguien que va transformando su ser para ser cada día más consciente y a través de su cambio interno transforma el mundo a su alrededor. Rosa Gómez

Las ocho cualidades de una mujer exitosa





Una mujer empresaria exitosa, una mamá ejemplar para sus hijos, una esposa enamorada de su marido, o la mejor amiga, confidente y consejera.
Estas son tan solo algunas facetas de las mujeres que saben la importancia de administrar bien su tiempo, para desarrollar cualidades de liderazgo y convertirse en un modelo a seguir.
El 4% de los cargos en las 500 empresas más importantes alrededor del mundo de Fortune son mujeres, según Elissa Sangster, la directora de la Fundación Forté. Este porcentaje se encuentra en constante aumento y existen diversas formas de alcanzar el éxito. Hoy en día las mujeres tienen las cualidades y herramientas al alcance de su mano para convertirse en la persona que siempre soñaron con llegar a ser.
Una mujer empresaria exitosa, una mamá ejemplar para sus hijos, una esposa enamorada de su marido, o la mejor amiga, confidente y consejera. Estas son tan solo algunas facetas de las mujeres que saben la importancia de administrar bien su tiempo.
Estas mujeres, además de estar actualizadas están conectadas en cada actividad que desarrollan durante el día, están enteradas tanto de su vida laboral como de la familiar, y saben perfectamente tanto qué hacen sus hijos y cómo está el mercado en su industria.
Por esta razón es tan importante la flexibilidad como estrategia corporativa en las empresas. Flexibilidad que permita una participación por igual de cada uno los empleados, enfocando el trabajo en resultados y en el cómo más que en el dónde. Esta alternativa permite un trabajo más productivo y, específicamente para las mujeres, brinda la oportunidad de encontrar un balance entre el trabajo y el hogar, logrando contribuir con el éxito de sus carreras.
Mujeres exitosas que siempre se ven perfectas, tienen tiempo de ir al gimnasio, pasar por la peluquería y tienen la capacidad de estar conectadas siempre con las tendencias actuales y con los que más aman. Pero, ¿cómo hacer para reconocerlas?
Es cierto que todas tienen la capacidad de desarrollar las siguientes características. Sin embargo, hay unas mujeres que ya las tienen claras en su estilo de vida y las ponen en práctica todos los días.
8 pautas para repensarnos:
  1. Segura: La primera cualidad debe ser la seguridad que tienen en ellas mismas y se refleja, a su vez, en todas las tareas que realizan, al desarrollar una capacidad de reacción efectiva ante los eventos inesperados de la vida y los riesgos que toman resultan emocionantes pero razonables.
  2. Visionaria: Esta es la capacidad que tienen de reconocer y aprovechar las oportunidades al máximo. Se trata de disfrutar siempre del presente mientras moldean el futuro que quieren disfrutar el día de mañana.
  3. Equilibrada: Deben poder crear un balance en su vida y ser completamente coherentes entre lo que hacen, piensan y comentan. Son mujeres capaces de dar todo de sí mismas y reconocen cuándo deben decir “no”.
  4. Positiva: Esta característica es fundamental, ya que la actitud positiva se puede difundir entre las personas cercanas. son perseverantes, y viven su vida apasionadamente.
  5. Enfocada: Saben cuáles son sus metas y trabajan disciplinadamente para llevarlas a cabo. Esta cualidad les permite tomar decisiones con claridad.
  6. Organizada: La organización es clave para cumplir con mayor eficiencia con las responsabilidades sin dejar de lado la vida personal. Se apoya en la tecnología para lograrlo.
  7. Comunicativa: Tienen la inteligencia de crear y mantener óptimas relaciones interpersonales ya que, por su naturaleza, la mujer es conciliadora.
  8. Actualizada: Finalmente debe estar informada y actualizada sobre las últimas tendencias que aparecen en el mundo para tener una visión completa de su contexto actual, y se mantiene conectada en los diferentes aspectos de su vida todo el tiempo.
Estas características deben estar presentes en la vida personal, laboral y sentimental de una mujer exitosa, para desarrollar cualidades de liderazgo y convertirse en un modelo a seguir.

domingo, 8 de marzo de 2015

El poder del hábito



Charles Duhigg en The Power of Habit aborda la piedra filosofal de la felicidad de las personas y de la eficiencia de las organizaciones: sus hábitos.
Durante el siglo XX y el XXI hemos comenzado a desvelar los misterios del cerebro, la neurociencia avanza a pasos de gigante. Los beneficios de la comprensión del cerebro, de cómo funcionamos son inmensos. Saber cómo creamos nuestros hábitos y poder modificarlos es la piedra Rosetta del bienestar individual y colectivo.
Duhigg, a partir de la disección de los hábitos en los seres humanos, los extrapola a las organizaciones mediante el estudio de tres grandes compañías que en la comprensión y el cambio de sus hábitos estuvo su futuro. Nos cuenta los casos de Alcoa, Starbucks y el Hospital Rhode Island, pero antes profundiza en cómo se generan y cómo se pueden modificar en los individuos.
Algunas pinceladas para comprender el poder de los hábitos tienen que ver con que el cerebro no distingue entre hábitos buenos y malos, una vez creado ‘salta en automático’, tiene vida propia en aras de la eficiencia vital. Solo hay un inconveniente, si es un mal hábito (ya sea en una persona o en una empresa) nos estará arruinando la vida. La única opción es saber cómo se genera y cómo podemos cambiarlo.
Con observar nuestra vida o la de nuestro entorno laboral, podemos atisbar el poder que los hábitos. De hecho el 40% de nuestros actos diarios son rutinas que han creado el mapa de nuestros comportamientos (individuales u organizacionales). Así, transformar un hábito implica conocer cuál es el detonante y la recompensa con el objetivo de poder cambiar la rutina que los vincula. No es sencillo y lleva tiempo conseguirlo, pero es posible.
Duhigg expone cómo el conocimiento de la neurología y la psicología permite vincular los hábitos a patrones sociales; el entender cómo funcionan nos posibilita modificarlos. El ciclo de un hábito comienza cuando las decisiones que se toman de forma deliberada y consciente son tan frecuentes que las interiorizamos, y dejamos de ‘decidir’ para ‘hacer’, pues la naturaleza del cerebro es convertir cualquier situación vivida en rutina, con tal poder que deja fuera de juego al sentido común e, incluso, a la voluntad. Básicamente para ahorrarnos energía y esfuerzo.
El experto en su análisis no se limita a divulgar cómo se generan los hábitos en las personas y las organizaciones, el valor fundamental de su obra es que aporta claves vitales y casos para encontrar en sus páginas una guía práctica. Regala a sus lectores el reto para el cambio cultural: “El problema es que los hábitos organizacionales no han sido diseñados deliberadamente. La solución pasar por ser capaces de establecer el modelo de organización que se desea y el tipo de hábitos asociados a ella, trazar un plan y ser consecuentes”.

Para Duigg, tener un objetivo claro o algo por lo que luchar, teniendo presente el resultado final para superar los baches del camino; celebrar los pequeños logros por sencillos que sean y repetir con tesón los hábitos positivos, son los pequeños pasos que podemos dar día a día para lograr grandes cambios.

¿Qué tienen en común las mujeres exitosas?




1. Confianza Personal. Nutren su autoestima, como el alimento de todos los días. Confían en sus habilidades, recursos, conocimientos, en su belleza, inteligencia y decisiones.
2. Encuentran su propósito de vida, su pasión. Se dedican a realizar aquello que las hace vibrar de emoción y alegría.
3. Cuentan con un proyecto con misión social. Son mujeres con mucha consciencia, adoptan un sector vulnerable y deciden crear empresas, organizaciones o proyectos enfocados a resolver ciertos problemas que nos aquejan en el mundo.
4. Se enfocan en lo positivo, en las bendiciones. Cualquier cosa por la que puedas estar pasando tiene su razón de ser, hay algo que tienes que aprender con lo que vives hoy para seguir escalando.
5. Toman consciencia de sus talentos/habilidades/recursos/conocimientos y los ponen a trabajar a su favor y al servicio de los demás.
6. Tienen sueños, metas, aspiraciones. Los sueños son el combustible para seguir avanzando, es la fuente de motivación para no quedarse a mitad del camino. ¿Con qué sueñas?
7. Construyen una red profesional de contactos que pueden ayudarles a escalar puestos, vender, recibir mentoría, coaching.
8. Tienen una marca personal de liderazgo ¿Qué te distingue como mujer, como persona?
9. Hacen equipo, más que ser competitivas aprenden a sumar y multiplicar talentos.
10. Son Agradecidas, son mujeres que dan gracias por la vida que tienen, por las experiencias que tienen, sean tristes o felices.

Hasta aquí algunos ingredientes, ¿cuál otro agregarías?

Recuerda de dónde vienes


Latiff era el mendigo más pobre de la aldea. Cada noche dormía en zaguán de una casa distinta, frente a la plaza del pueblo. Cada día tenía un breve descanso BAJO un árbol distinto, con mano extendida y perdido en sus pensamientos.
Cada noche comía de las limosnas o las migajas que alguna persona caritativa le traía. Sin embargo, a pesar de su aspecto y la manera en que pasaba sus días, Latiff era considerado por todos COMO el hombre más sabio del pueblo, no tanto por su inteligencia, sino por lo que había vivido.
Una soleada mañana el rey apareció en la plaza, rodeado por sus guardias, caminando ENTRE los frutos sin buscar nada en especial. Riendo ante los mercaderes y compradores, el rey y su séquito tropezaron con Latiff, quien dormitaba a la sombra de un roble.
Alguien le dijo al rey que estaba frente al más pobre de sus súbditos, PERO también ante uno de los hombres más respetados debido a su conocimiento.
El rey, divertido, se acercó al mendigo y le dijo: "Si puedes contestar mi pregunta, te dare esta moneda de oro". Latiff la miró y casi con desprecio le contestó: "Usted PUEDE quedarse con su moneda, ¿qué haría con ella de todas maneras? ¿Cuál es su pregunta?"
El rey se sintió desafiado por la respuesta y en vez de una pregunta banal, le hizo una que le estaba molestando por días y que no podía resolver; un problema de bienes y recursos que los analistas no habían podido solucionarle.
La respuesta de Latiff fue sabia y creativa. El rey se sorprendió; dejó la moneda a los pies del mendigo y CONTINUÓ con su camino al mercado, reflexionando sobre lo ocurrido. Al día siguiente regresó directamente a donde descansaba Latiff; esta vez bajo un olivo.
Otra vez el rey le planteó una pregunta y nuevamente Latiff la contestó rápida y sabiamente. El rey volvió a sorprenderse ante tanta inteligencia. En un acto de humildad, se sacó sus sandalias y se sentó enfrente de Latiff.
"Latiff, te necesito", dijo el rey. "Estoy abrumado por las decisiones que un rey tiene que tomar. No quiero lastimar a mi pueblo y tampoco quiero ser un rey malo. Te pido que vengas al palacio y seas mi consejero. No temas; te prometo que serás respetado y que podrás irte cuando quieras. por FAVOR".
Ya sea por compasión, por servir o por la sorpresa, Latiff, tras pensarlo un poco, aceptó la propuesta del rey. Esa misma noche Latiff llegó al palacio donde inmediatamente le asignaron un lujoso cuarto. El cuarto estaba cerca al del rey y tenía una tina llena de esencias y agua tibia esperándole.
Durante las siguientes semanas las consultas con el rey se tornaron habituales. Cada día en la mañana y en la tarde, el monarca consultaba a su nuevo consejero sobre problemas de su reino, de su propia vida o de sus dudas espirituales. Latiff siempre contestaba con claridad y precisión y se convirtió en el vocero favorito del rey.
Tres meses tras su arribo, no había decisión que el monarca tomase sin consultar primero a su apreciado consejero. Obviamente esto desató el celo del resto de los consejeros. Veían en el mendigo una amenaza a su propia influencia. Un día, todos los consejeros pidieron una audiencia privada con el rey. Muy cautelosos y con gravedad le dijeron: "Su amigo Latiff está conspirando para destronarlo". El rey dijo: "No puedo creerlo". "Puede CONFIRMARLO con sus propios ojos", le dijeron. "Cada tarde, como a las cinco, Latiff se escabulle del palacio hacia el ala izquierda y entra en un cuarto oscuro. Se reúne con alguien en secreto, aunque no sabemos con quién. Le hemos preguntado dónde va todas esas tardes pero nos da respuestas evasivas. Su actitud nos alertó con respecto a la conspiración".
El rey se sintió defraudado y lastimado. Tenía que CONFIRMAR este informe. Esa tarde como a las cinco, esperó a Latiff bajo las escaleras. Vio a Latiff llegar a la puerta y mirar a su alrededor, con una llave colgando de su cuello. Abrió la puerta de Madera y se escabulló secretamente en la habitación. "¿Lo vio?" los otros consejeros le gritaron. "¿Lo vio?"
Seguido por su guardia PERSONAL, el monarca tocó a la puerta. "¿Quién es?" preguntó Latiff desde dentro. "Soy el rey", contestó, "ábreme la puerta". Latiff abrió la puerta. No había nadie dentro, excepto Latiff. No había otras puertas o ventanas, no había accesos secretos o moblaje alguno en que alguien pudiese ocultarse.
Dentro de la habitación solo había una plato desgastado de madera; en una esquina, un bastón y en el centro del cuarto, una tunica raída colgando de un gancho en el techo. "¿Estás conspirando contra mí, Ltiff?" preguntó el rey.
"¿Cómo podría, su Majestad?" contestó Latiff. "De ninguna manera. ¿Por qué lo haría? Hace tan solo seis meses, cuando llegué, lo único que tenía era esta túnica, este plato y este bastón. Ahora me siento tan cómodo en la ropa que visto y con la cama en que duermo, me siento tan honrado por el respeto que me brinda y tan fascinado por el poder que me ha concedido. de estar cerca de Ud. que cada día vengo aquí para tocar esta vieja túnica para asegurarme que recuerde. quién soy y de dónde vengo.
Muy cierto. Nunca debemos olvidar quiénes somos y de dónde venimos. La vida da vueltas y BIENpudiéramos regresar al mismo lugar.