martes, 9 de febrero de 2021

CON-TRIBU-IR


 


"Cuando dejamos de ser tribus, la unidad se rajó. Creímos que la pareja, o el núcleo familiar iban a ser suficientes, mientras amistades y círculos de pertenencia nos daban las migajas de efímeras convivencias.
La tribu es mucho más que amigos, y hermanos de sangre. La tribu es la pertenencia espiritual a una hermandad que sostiene y nos invita a sostener. La tribu es donde los roles naturales se comparten, intercambian e interactúan.
Las madres hoy maternan solas sin el grupo de contención y apoyo. Los hijos tienen hermanos que son siempre los mismos, los de la sangre, y los hermanos espirituales que son muchos deberían estar jugando juntos, cocreando. Nos separamos en pequeñas propiedades privadas, corriendo de un lado al otro para buscar el sustento para el núcleo familiar.
Lo natural es agruparnos y mientras unos siembran, otros educan, otros construyen, algunos cocinan, y en el momento indicado nos juntamos a comer, a celebrar, a seguir tribando.
El amor que tanto buscamos, además del amor a sí mismo que se cultiva, no es el de pareja, hijos, familia, sino que al no tener tribu para practicar el amor en infinitas facetas, sobrecargamos la idea de que la pareja, los hijos, y la familia, nos darán el terreno para canalizar el amor.
Sin tribu es como un cuerpo humano desmembrado intentando funcionar, cada miembro por separado.
Tenemos que volver a las tribus donde los abuelos son dignificados y los tíos somos todos. El comercio, la propiedad privada, y el individualismo nos arrancó como ramas del tronco que nos une.
En la tribu todos los dones son bienvenidos, y los roles rotativos no crean aburrimiento ni saturación. En las tribus hay tantos hermanos y hermanas que el compartir es riquísimo y los modelos se alternan.
Ahora se empieza a usar el envejecer entre amigos, y eso es apreciar la tribu. Podemos empezar antes y darles a los niños el entorno saludable donde compartir es natural y donde hay muchos referentes de quienes aprender.
La tribu: Es para crear el amor».
¿Y tú ya tienes tu propia tribu?

Los hijos

 




“Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí, ¡eso es!; ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder?, ¿Cómo…? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo …el más preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros sólo mientras no pueden valerse por si mismos, luego le pertenece a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos, pues a nosotros ya nos bendijo con ellos”.

Atribuido a José Saramago

Los hijos son un préstamo de Dios que tienes que gestionar a 18 años. Los hijos no son tuyos, por mucho que tú seas su madre o padre, son personas que necesitan nuestra guía y ayuda para evolucionar hasta su estado adulto. Tu deber en esos años es llevarlos a la más elevada consciencia y responsabilidad de la que seas capaz. Luego ellos son totalmente independientes. Nunca te han pertenecido y si creíste que sí, estás muy equivocado.



La sabiduría de la cábala


 

La sabiduría de la Cabalá es el método para descubrir al Creador en este mundo.
¿Quién es es el Creador? Según la sabiduría de la Cabalá, es la ley general de la naturaleza que rige toda la realidad. Esta ley está oculta para nosotros y la sabiduría de la Cabalá es el método para descubrirla. Si la ciencia en nuestro mundo investiga las leyes de la naturaleza que son visibles para nosotros, la Cabalá investiga aquellas que están ocultas de nosotros. En otras palabras, la sabiduría de la Cabalá es el método para descubrir la fuerza única, oculta, que de acuerdo a ella se rige toda la creación. La revelación del Creador -ley de la naturaleza general que rige la creación- también se llama "descubrimiento de la espiritualidad ".
Michael Laitman

El águila y el cuervo


 

"El único pájaro que se atreve
a picotear un águila es el cuervo.
Se sienta sobre su espalda
y muerde su cuello.
Sin embargo,
el águila no responde,
ni lucha con el cuervo;
no gasta tiempo ni energía en él, simplemente abre sus alas
y comienza a elevarse más alto en los cielos. Cuanto más alto es el vuelo,
más difícil es para el cuervo respirar
y luego el cuervo se cae por falta de oxígeno.
Deja de perder el tiempo
con los cuervos.
Con esa gente dañina
que sólo se acerca a tu vida
para intentarte desestabilizar,
para proyectar sobre ti
sus propias tormentas.
Solo llévalos a tus alturas
y se desvanecerán solos".

No hacer nada


 


Cuando estás en un estado de intensa presencia es un poderoso transformador que sana a las personas y las situaciones.
Es radicalmente diferente de la inactividad en el estado de conciencia ordinario —o más bien de inconsciencia— que surge del miedo, de la inercia o de la indecisión.
El verdadero «no hacer nada» implica ausencia de resistencia interna e intensa alerta. Por otra parte, si es necesario actuar, ya no reaccionarás desde tu mente condicionada, sino que responderás a la situación desde tu presencia consciente.
En ese estado, tu mente está libre de conceptos, incluyendo el concepto de no-violencia. De modo que..., ¿quién puede predecir lo que harás?
El ego cree que la fuerza reside en resistirse, cuando en realidad la resistencia te separa del Ser, el único estado de verdadero poder. La resistencia es debilidad y miedo disfrazados de fuerza.
Lo que el ego considera debilidad es tu Ser en toda su pureza, inocencia y poder. Lo que consideras fuerza es debilidad. Por tanto, el ego existe y se mantiene mediante la resistencia continua, y representa papeles falsos para encubrir tu «debilidad», que en realidad es tu poder.
Hasta que se produce la rendición, buena parte de la interacción humana se limita a cumplir papeles inconscientes. Cuando te rindes, ya no necesitas las máscaras del ego ni sus defensas. Te vuelves muy simple, muy real. «Eso es peligroso», dice el ego. «Te sentirás herido. Serás muy vulnerable.»
Lo que el ego no sabe, por supuesto, es que sólo abandonando la resistencia, haciéndote «vulnerable», puedes descubrir tu verdadera y esencial in-vulnerabilidad.
Eckhart Tolle

El regalo para mi hijo


 

- Quiero regalarle algo a mi hijo y no sé qué.
- Regálale calma
- ¿Cómo calma?
- Como suena, así tal cual, calma: cuando tu hijo se altere, regálale calma, cuando se estrese regálale calma, cuando haya una situación difícil regálale calma, cuando pase algo grave regálale calma.
- ¿Pero cómo le ofrezco calma cuando yo me altero?
- Por eso es un regalo, es algo que tú te esfuerzas en obtener y no siempre tienes, no es lo que sobra, uno a quien ama no le regala lo que sobra. Uno a quien ama le regala lo más preciado, le regalamos el tiempo y la energía que invertimos en crecer como seres humanos para estar en condiciones de regalar calma cuando se avecine la tormenta.
Álvaro Pallamares

Reflexiones a día de hoy

 



Queridos agitadores, denunciantes, moralistas y otros agradables contemporáneos...
Tengo una pregunta...
Ahora que las teorías conspirativas de las que tanto os habéis burlado durante los últimos diez meses se están haciendo realidad poco a poco, una a una... ¿realmente os seguís riendo?
Ahora que se está construyendo la primera cárcel para los infractores de la cuarentena, ahora que las daños fatales causados por las vacunas ya no son un rumor, ahora que los brazaletes para los que no llevan mascarilla (bajo receta médica) gozan de gran popularidad, ahora que se golpea a los niños en las calles sin máscaras, ahora que las pruebas y la vacunación forzadas, aunque no son legales, siguen siendo habituales, ahora que los gigantes de la tecnología están restringiendo la libertad de expresión en todo el mundo, ahora que los médicos críticos están perdiendo sus licencias, ahora que es obvio que los súper ricos están emergiendo como los grandes ganadores de la crisis, mientras que la pobreza se está disparando a alturas asombrosas... ¿todavía estáis sentados ahí con tanta rectitud, moviendo vuestro dedo índice, gritando "¡Conspiración! "y riéndoos a carcajadas?
¿Ya os habéis dado cuenta de que este mundo ha perdido toda la dignidad y la humanidad o necesitáis un poco más? ¿Un poco más de dolor, un poco más de hambre, un poco más de despotismo, un poco más de odio, un poco más de violencia policial? ¿Quizás una pequeña guerra civil?
Y sólo hipotéticamente... si alguna vez llegáis al punto en que el que os dais cuenta de que este mundo se va por el desagüe para siempre: ¿creéis que tendréis la grandeza para disculparos entonces? ¿A los amigos que traicionasteis y a los vecinos a los que delatasteis? ¿A los empleados que despedisteis y a los clientes que humillasteis? ¿A los niños que torturasteis con sus máscaras y a toda la gente a la que le hicisteis la vida imposible?
Ahora que habéis visto de primera mano cómo funciona el fascismo y que ciertamente estáis empezando a daros cuenta de que a veces sólo cambia de capa... ¿podemos finalmente detener el experimento, o realmente necesitamos llevarlo a cabo hasta el final para que podáis decir después que no lo sabíais?
Pensé en preguntar, sólo para saber cómo lo lleváis con el estado actual.
Eckard Strohm