martes, 9 de febrero de 2021

¡Renace de tus cenizas!


 


La leyenda del Ave Fénix relata la historia de un ave capaz de renacer de sus propias cenizas. Es un símbolo universal de la muerte generada por el fuego, la resurrección, la inmortalidad y el sol.
Es un ave mitológica oriunda de leyendas popularizadas en Medio Oriente.
El Ave Fénix representaba al Sol, que muere por la noche y renace por la mañana
Sin duda el Fénix es un ave que inspira volver a comenzar a pesar de vivir situaciones adversas.
Es un símbolo del renacimiento físico y espiritual, del poder del fuego, de la purificación, y la inmortalidad...
Cuando sientas que la fuerza te abandona...
Cuando caigas al abismo más profundo....
Cuando el fuego del infierno te consuma...
Cuando queden de ti, solo cenizas...
LEVÁNTATE... ¡Levántate que puedes!
Recuerda que la fe en uno mismo,
y la decisión de seguir adelante
obra milagros ....¡RESURGE!
Pues en el fondo también tú... eres un FÉNIX.

El cambio actual


 

"El mundo está en medio de un cambio. Se trata de que cada uno aprenda a mirarse a sí mismo. Que cada uno cambie la dirección de su mirada. Se trata de que la gente entienda y comprenda que lo tenemos todo dentro. Que tenemos toda la fuerza y todas las herramientas en nosotros para cambiar las cosas. Se trata de que todo el mundo redescubra que tenemos todo en nuestro interior.
Pienso que es muy importante que la gente entienda que no es bueno mirar siempre hacia afuera o buscar todo en el afuera. Se trata de mirar hacia adentro y comprender que está todo dentro.
Las personas que a raíz de sus propios programas están mirando siempre el reconocimiento en el afuera, que están buscando la confirmación de su propio valor en el exterior; estas personas al no poder encontrarlo en el exterior son las que más sufren, pues ya no están encontrando seguridad, solo miedo. Y en estos tiempos que estamos viviendo esto se refuerza aún más, y estos miedos salen mucho más fuertemente a la superficie...
Al final se trata de comprender que no somos solo el cuerpo, sino que somos más.
Desde mi experiencia de trabajo les puedo decir que el punto más importante es cuando la persona siente que está en conexión con todo lo que existe, con todo lo que hay, que entiende que es perfecto como es y que todo está bien. Y esta seguridad, esta certeza de que todo está ahí, todo está en orden, todo está bien, es una seguridad que da mucha fuerza.
Y cuando la persona sabe que lo tiene todo dentro de si misma, entonces comprende: Soy Luz, lo he sido siempre y siempre lo seré.
Todo lo demás es afuera...
Confíen en ustedes, confíen en el tiempo. No olviden nunca quienes son, su esencia. Así lo podrán transmitir e irradiar hacia las otras personas".
Christine Schmidt

Antigua plegaria hebrea


 

Que tus despertares te despierten. Y que al despertarte, el día que comienza te entusiasme.
Y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del Sol que se filtran por tu ventana en cada nuevo amanecer.
Y que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino.
Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente, aunque "solo" se trate de pan y agua.
Y que encuentres algún momento durante el día , aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo Alto y agradecer, por el milagro de la salud, ese misterio y fantástico equilibrio interno.
Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos.
Y que tus brazos, abracen. Y que tus besos, besen.
Y que los atardeceres te sorprendan, y que nunca dejen de maravillarte.
Y que llegues cansado y satisfecho al anochecer por la tarea satisfactoria realizada durante el día. Y que tu sueño sea calmo, reparador y sin sobresaltos.
Y que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio. Y que no te creas más que nadie, porque, solo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza.
Y que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio, y que, si fuésemos realmente valientes, bailaríamos y cantaríamos de alegría al tomar conciencia de ello. Como un pequeñísimo homenaje al misterio de la vida que nos acoge, nos abraza y nos bendice.

Padrenuestro


 

Padre nuestro, que estás en las flores, en el canto de los pájaros, en el amanecer y en el atardecer, en el corazón latiendo; que estás en la compasión, la caridad, la paciencia y el gesto de perdón.
Padre nuestro, que estás en mí, que estás en ese que yo amo, en ese que me hiere, en aquel que busca la verdad y en todos y cada uno de mis hermanos.
Santificado sea por siempre tu nombre por todo lo que es bello, bueno, justo y misericordioso.
Venga a nosotros tu reino de paz y justicia, fe, esperanza, caridad, luz y amor.
Hágase tu real voluntad, porque mis ruegos reproducen más mi orgullo, que mis necesidades reales. Tu sabes lo que es lo mejor para mí.
Perdóname todas mis ofensas, mis errores, mis faltas. Perdona cuando se vuelve frío mi corazón; cuando no fluyo en tu Amor.
Perdóname, así como yo pueda y deba perdonar a aquellos que me ofenden, incluso cuando mi corazón esté herido.
No me dejes caer en las tentaciones del ego, en los errores, los vicios, la crítica, la destrucción, el miedo y el egoísmo.
Y libra mi vida de todo mal, de toda violencia, de todo infortunio, de toda enfermedad. Líbrame de todo el dolor, de toda tristeza y de toda desilusión.
Pero, aún así, cuando tales dificultades sean necesarias como un gran aprendizaje, que yo tenga la entereza, la fuerza y el coraje de decir: ¡Gracias, padre, por esta lección!
¡¡¡Que así sea!!!
PAZ EN LOS CORAZONES

El lugar de la verdad


 

-Si encuentras la verdad, ¡agárrala y arrójala al fondo del pozo! -le dice un sabio a Mulla Nasrudin.
Más tarde, el Mulla se topa con una ciega, la cual pide que le ayude a cruzar la calle.
-¿Cómo se llama usted , señora? -inquiere el Mulla.
-¡Me llamo Verdad! -responde la mujer.
De inmediato, Nasrudin la agarra y la arroja al fondo de un pozo.
Nasrudin ha interpretado literalmente las palabras del sabio.
Esta historia ilustra bien el hecho de que una verdad no es inmutable. Su veracidad depende de la persona a la cual se dirige, del individuo que la dice, del lugar y de la época en que es enunciada, así como de muchas otras condiciones. O sea, una verdad válida “aquí y ahora” tal vez resulte completamente errónea “en otra parte y mañana”.

El hombre y la piedra

 


Había un hombre a quien el Creador pidió que empujara una roca. Ese debía ser el trabajo de su vida. El Creador le mostró una gran piedra mientras le explicaba que debía empujarla con toda su fuerza. El hombre lo hizo, por muchos días se esforzó desde el amanecer hasta el atardecer; empujaba con toda su fuerza. Sin embargo, por más que lo intentara, la piedra no se movía. Todas las noches terminaba adolorido, deteriorado y sentía que invertía sus días en vano. El hombre comenzó a pensar: “¿Para qué intentar? ¡Nunca la moveré!”. Esos pensamientos lo desmotivaron y comenzó a reducir sus esfuerzos. Oró a Dios diciendo: “He trabajado mucho para dar toda mi fuerza para hacer lo que me pediste. Pero, luego de todo este tiempo, no he movido la piedra ni un milímetro. ¿Qué pasa? ¿En qué estoy fallando?”. El Creador respondió: “Sólo te pedí que empujaras la piedra. Nunca te pedí ni esperaba que la movieras. Tu tarea era solo empujar. Sería Yo quien la movería”.
No se cuál será la roca que estás empujando, no dejes de hacerlo por muy cansado que estés, persevera que el Creador es fiel. Mucho ánimo.

La parábola del bote vacío

 



Un monje decidió meditar solo, lejos de su monasterio. Tomó su bote hasta el centro del lago, lo amarró allí, cerró los ojos y empezó a meditar. Después de unas horas de silencio, sintió el repentino golpe de otro bote chocando con el suyo.
Con los ojos aún cerrados sintió que su ira aumentaba. Estaba listo para gritarle al barquero que tan descuidadamente había perturbado su meditación. Pero, cuando abrió los ojos, se sorprendió al descubrir que se trataba de un bote vacío el que había golpeado al suyo. Probablemente se había desatado y flotaba hacia el centro del lago.
En ese momento, el monje tuvo una gran revelación. Comprendió que el enojo estaba dentro de él; sólo necesitaba el golpe de un objeto externo para sacarlo fuera de él. A partir de entonces, cada vez que encontraba a alguien que lo irritaba, se recordaba a sí mismo, que la otra persona no era más que un bote vacío: la ira estaba dentro de él.