jueves, 12 de marzo de 2015

La intensidad de la vida



El tiempo de la vida es el que es. El dinero se puede estirar y lograr hacerlo cundir. La ropa se puede usar hasta límites insospechados: a veces te cansas antes de ella que realmente esté inservible. Pero ¿Y el tiempo? No, no lo podemos estirar. El día sólo tiene 24 horas, ni una más ni una menos. Y el tiempo que cada uno tiene asignado para vivir está contado medido y pesado, aunque a veces nos vamos antes de la vida porque nuestra alma no soporta más.

Sólo podemos ser traperos del tiempo, aprovechar cada minuto del que tenemos, especialmente esos momentos que nos quedan en los trayectos de metro, autobús o tren, vivirlo intensamente, darle prioridad a lo que realmente queremos hacer. Nuestro tiempo es sagrado y debemos plantearnos si queremos aprovecharlo a fondo o queremos malgastarlo en cosas banales.

Tu vida será tan intensa como tú realmente quieras. Tú eres el que decides imprimir a la vida el ritmo que quieres que tenga. Los aprendizajes previamente previstos por tu alma llegarán, pero otros dependen de cuánto quieres tú aprender. Tú decides cuánto quieres evolucionar, qué conciencia quieres poner en los actos de tu vida, si quieres ser alguien que pasa por el mundo sin cambiarse a sí mismo ni a su entorno o quieres ser alguien que va transformando su ser para ser cada día más consciente y a través de su cambio interno transforma el mundo a su alrededor. Rosa Gómez

Las ocho cualidades de una mujer exitosa





Una mujer empresaria exitosa, una mamá ejemplar para sus hijos, una esposa enamorada de su marido, o la mejor amiga, confidente y consejera.
Estas son tan solo algunas facetas de las mujeres que saben la importancia de administrar bien su tiempo, para desarrollar cualidades de liderazgo y convertirse en un modelo a seguir.
El 4% de los cargos en las 500 empresas más importantes alrededor del mundo de Fortune son mujeres, según Elissa Sangster, la directora de la Fundación Forté. Este porcentaje se encuentra en constante aumento y existen diversas formas de alcanzar el éxito. Hoy en día las mujeres tienen las cualidades y herramientas al alcance de su mano para convertirse en la persona que siempre soñaron con llegar a ser.
Una mujer empresaria exitosa, una mamá ejemplar para sus hijos, una esposa enamorada de su marido, o la mejor amiga, confidente y consejera. Estas son tan solo algunas facetas de las mujeres que saben la importancia de administrar bien su tiempo.
Estas mujeres, además de estar actualizadas están conectadas en cada actividad que desarrollan durante el día, están enteradas tanto de su vida laboral como de la familiar, y saben perfectamente tanto qué hacen sus hijos y cómo está el mercado en su industria.
Por esta razón es tan importante la flexibilidad como estrategia corporativa en las empresas. Flexibilidad que permita una participación por igual de cada uno los empleados, enfocando el trabajo en resultados y en el cómo más que en el dónde. Esta alternativa permite un trabajo más productivo y, específicamente para las mujeres, brinda la oportunidad de encontrar un balance entre el trabajo y el hogar, logrando contribuir con el éxito de sus carreras.
Mujeres exitosas que siempre se ven perfectas, tienen tiempo de ir al gimnasio, pasar por la peluquería y tienen la capacidad de estar conectadas siempre con las tendencias actuales y con los que más aman. Pero, ¿cómo hacer para reconocerlas?
Es cierto que todas tienen la capacidad de desarrollar las siguientes características. Sin embargo, hay unas mujeres que ya las tienen claras en su estilo de vida y las ponen en práctica todos los días.
8 pautas para repensarnos:
  1. Segura: La primera cualidad debe ser la seguridad que tienen en ellas mismas y se refleja, a su vez, en todas las tareas que realizan, al desarrollar una capacidad de reacción efectiva ante los eventos inesperados de la vida y los riesgos que toman resultan emocionantes pero razonables.
  2. Visionaria: Esta es la capacidad que tienen de reconocer y aprovechar las oportunidades al máximo. Se trata de disfrutar siempre del presente mientras moldean el futuro que quieren disfrutar el día de mañana.
  3. Equilibrada: Deben poder crear un balance en su vida y ser completamente coherentes entre lo que hacen, piensan y comentan. Son mujeres capaces de dar todo de sí mismas y reconocen cuándo deben decir “no”.
  4. Positiva: Esta característica es fundamental, ya que la actitud positiva se puede difundir entre las personas cercanas. son perseverantes, y viven su vida apasionadamente.
  5. Enfocada: Saben cuáles son sus metas y trabajan disciplinadamente para llevarlas a cabo. Esta cualidad les permite tomar decisiones con claridad.
  6. Organizada: La organización es clave para cumplir con mayor eficiencia con las responsabilidades sin dejar de lado la vida personal. Se apoya en la tecnología para lograrlo.
  7. Comunicativa: Tienen la inteligencia de crear y mantener óptimas relaciones interpersonales ya que, por su naturaleza, la mujer es conciliadora.
  8. Actualizada: Finalmente debe estar informada y actualizada sobre las últimas tendencias que aparecen en el mundo para tener una visión completa de su contexto actual, y se mantiene conectada en los diferentes aspectos de su vida todo el tiempo.
Estas características deben estar presentes en la vida personal, laboral y sentimental de una mujer exitosa, para desarrollar cualidades de liderazgo y convertirse en un modelo a seguir.

domingo, 8 de marzo de 2015

El poder del hábito



Charles Duhigg en The Power of Habit aborda la piedra filosofal de la felicidad de las personas y de la eficiencia de las organizaciones: sus hábitos.
Durante el siglo XX y el XXI hemos comenzado a desvelar los misterios del cerebro, la neurociencia avanza a pasos de gigante. Los beneficios de la comprensión del cerebro, de cómo funcionamos son inmensos. Saber cómo creamos nuestros hábitos y poder modificarlos es la piedra Rosetta del bienestar individual y colectivo.
Duhigg, a partir de la disección de los hábitos en los seres humanos, los extrapola a las organizaciones mediante el estudio de tres grandes compañías que en la comprensión y el cambio de sus hábitos estuvo su futuro. Nos cuenta los casos de Alcoa, Starbucks y el Hospital Rhode Island, pero antes profundiza en cómo se generan y cómo se pueden modificar en los individuos.
Algunas pinceladas para comprender el poder de los hábitos tienen que ver con que el cerebro no distingue entre hábitos buenos y malos, una vez creado ‘salta en automático’, tiene vida propia en aras de la eficiencia vital. Solo hay un inconveniente, si es un mal hábito (ya sea en una persona o en una empresa) nos estará arruinando la vida. La única opción es saber cómo se genera y cómo podemos cambiarlo.
Con observar nuestra vida o la de nuestro entorno laboral, podemos atisbar el poder que los hábitos. De hecho el 40% de nuestros actos diarios son rutinas que han creado el mapa de nuestros comportamientos (individuales u organizacionales). Así, transformar un hábito implica conocer cuál es el detonante y la recompensa con el objetivo de poder cambiar la rutina que los vincula. No es sencillo y lleva tiempo conseguirlo, pero es posible.
Duhigg expone cómo el conocimiento de la neurología y la psicología permite vincular los hábitos a patrones sociales; el entender cómo funcionan nos posibilita modificarlos. El ciclo de un hábito comienza cuando las decisiones que se toman de forma deliberada y consciente son tan frecuentes que las interiorizamos, y dejamos de ‘decidir’ para ‘hacer’, pues la naturaleza del cerebro es convertir cualquier situación vivida en rutina, con tal poder que deja fuera de juego al sentido común e, incluso, a la voluntad. Básicamente para ahorrarnos energía y esfuerzo.
El experto en su análisis no se limita a divulgar cómo se generan los hábitos en las personas y las organizaciones, el valor fundamental de su obra es que aporta claves vitales y casos para encontrar en sus páginas una guía práctica. Regala a sus lectores el reto para el cambio cultural: “El problema es que los hábitos organizacionales no han sido diseñados deliberadamente. La solución pasar por ser capaces de establecer el modelo de organización que se desea y el tipo de hábitos asociados a ella, trazar un plan y ser consecuentes”.

Para Duigg, tener un objetivo claro o algo por lo que luchar, teniendo presente el resultado final para superar los baches del camino; celebrar los pequeños logros por sencillos que sean y repetir con tesón los hábitos positivos, son los pequeños pasos que podemos dar día a día para lograr grandes cambios.

¿Qué tienen en común las mujeres exitosas?




1. Confianza Personal. Nutren su autoestima, como el alimento de todos los días. Confían en sus habilidades, recursos, conocimientos, en su belleza, inteligencia y decisiones.
2. Encuentran su propósito de vida, su pasión. Se dedican a realizar aquello que las hace vibrar de emoción y alegría.
3. Cuentan con un proyecto con misión social. Son mujeres con mucha consciencia, adoptan un sector vulnerable y deciden crear empresas, organizaciones o proyectos enfocados a resolver ciertos problemas que nos aquejan en el mundo.
4. Se enfocan en lo positivo, en las bendiciones. Cualquier cosa por la que puedas estar pasando tiene su razón de ser, hay algo que tienes que aprender con lo que vives hoy para seguir escalando.
5. Toman consciencia de sus talentos/habilidades/recursos/conocimientos y los ponen a trabajar a su favor y al servicio de los demás.
6. Tienen sueños, metas, aspiraciones. Los sueños son el combustible para seguir avanzando, es la fuente de motivación para no quedarse a mitad del camino. ¿Con qué sueñas?
7. Construyen una red profesional de contactos que pueden ayudarles a escalar puestos, vender, recibir mentoría, coaching.
8. Tienen una marca personal de liderazgo ¿Qué te distingue como mujer, como persona?
9. Hacen equipo, más que ser competitivas aprenden a sumar y multiplicar talentos.
10. Son Agradecidas, son mujeres que dan gracias por la vida que tienen, por las experiencias que tienen, sean tristes o felices.

Hasta aquí algunos ingredientes, ¿cuál otro agregarías?

Recuerda de dónde vienes


Latiff era el mendigo más pobre de la aldea. Cada noche dormía en zaguán de una casa distinta, frente a la plaza del pueblo. Cada día tenía un breve descanso BAJO un árbol distinto, con mano extendida y perdido en sus pensamientos.
Cada noche comía de las limosnas o las migajas que alguna persona caritativa le traía. Sin embargo, a pesar de su aspecto y la manera en que pasaba sus días, Latiff era considerado por todos COMO el hombre más sabio del pueblo, no tanto por su inteligencia, sino por lo que había vivido.
Una soleada mañana el rey apareció en la plaza, rodeado por sus guardias, caminando ENTRE los frutos sin buscar nada en especial. Riendo ante los mercaderes y compradores, el rey y su séquito tropezaron con Latiff, quien dormitaba a la sombra de un roble.
Alguien le dijo al rey que estaba frente al más pobre de sus súbditos, PERO también ante uno de los hombres más respetados debido a su conocimiento.
El rey, divertido, se acercó al mendigo y le dijo: "Si puedes contestar mi pregunta, te dare esta moneda de oro". Latiff la miró y casi con desprecio le contestó: "Usted PUEDE quedarse con su moneda, ¿qué haría con ella de todas maneras? ¿Cuál es su pregunta?"
El rey se sintió desafiado por la respuesta y en vez de una pregunta banal, le hizo una que le estaba molestando por días y que no podía resolver; un problema de bienes y recursos que los analistas no habían podido solucionarle.
La respuesta de Latiff fue sabia y creativa. El rey se sorprendió; dejó la moneda a los pies del mendigo y CONTINUÓ con su camino al mercado, reflexionando sobre lo ocurrido. Al día siguiente regresó directamente a donde descansaba Latiff; esta vez bajo un olivo.
Otra vez el rey le planteó una pregunta y nuevamente Latiff la contestó rápida y sabiamente. El rey volvió a sorprenderse ante tanta inteligencia. En un acto de humildad, se sacó sus sandalias y se sentó enfrente de Latiff.
"Latiff, te necesito", dijo el rey. "Estoy abrumado por las decisiones que un rey tiene que tomar. No quiero lastimar a mi pueblo y tampoco quiero ser un rey malo. Te pido que vengas al palacio y seas mi consejero. No temas; te prometo que serás respetado y que podrás irte cuando quieras. por FAVOR".
Ya sea por compasión, por servir o por la sorpresa, Latiff, tras pensarlo un poco, aceptó la propuesta del rey. Esa misma noche Latiff llegó al palacio donde inmediatamente le asignaron un lujoso cuarto. El cuarto estaba cerca al del rey y tenía una tina llena de esencias y agua tibia esperándole.
Durante las siguientes semanas las consultas con el rey se tornaron habituales. Cada día en la mañana y en la tarde, el monarca consultaba a su nuevo consejero sobre problemas de su reino, de su propia vida o de sus dudas espirituales. Latiff siempre contestaba con claridad y precisión y se convirtió en el vocero favorito del rey.
Tres meses tras su arribo, no había decisión que el monarca tomase sin consultar primero a su apreciado consejero. Obviamente esto desató el celo del resto de los consejeros. Veían en el mendigo una amenaza a su propia influencia. Un día, todos los consejeros pidieron una audiencia privada con el rey. Muy cautelosos y con gravedad le dijeron: "Su amigo Latiff está conspirando para destronarlo". El rey dijo: "No puedo creerlo". "Puede CONFIRMARLO con sus propios ojos", le dijeron. "Cada tarde, como a las cinco, Latiff se escabulle del palacio hacia el ala izquierda y entra en un cuarto oscuro. Se reúne con alguien en secreto, aunque no sabemos con quién. Le hemos preguntado dónde va todas esas tardes pero nos da respuestas evasivas. Su actitud nos alertó con respecto a la conspiración".
El rey se sintió defraudado y lastimado. Tenía que CONFIRMAR este informe. Esa tarde como a las cinco, esperó a Latiff bajo las escaleras. Vio a Latiff llegar a la puerta y mirar a su alrededor, con una llave colgando de su cuello. Abrió la puerta de Madera y se escabulló secretamente en la habitación. "¿Lo vio?" los otros consejeros le gritaron. "¿Lo vio?"
Seguido por su guardia PERSONAL, el monarca tocó a la puerta. "¿Quién es?" preguntó Latiff desde dentro. "Soy el rey", contestó, "ábreme la puerta". Latiff abrió la puerta. No había nadie dentro, excepto Latiff. No había otras puertas o ventanas, no había accesos secretos o moblaje alguno en que alguien pudiese ocultarse.
Dentro de la habitación solo había una plato desgastado de madera; en una esquina, un bastón y en el centro del cuarto, una tunica raída colgando de un gancho en el techo. "¿Estás conspirando contra mí, Ltiff?" preguntó el rey.
"¿Cómo podría, su Majestad?" contestó Latiff. "De ninguna manera. ¿Por qué lo haría? Hace tan solo seis meses, cuando llegué, lo único que tenía era esta túnica, este plato y este bastón. Ahora me siento tan cómodo en la ropa que visto y con la cama en que duermo, me siento tan honrado por el respeto que me brinda y tan fascinado por el poder que me ha concedido. de estar cerca de Ud. que cada día vengo aquí para tocar esta vieja túnica para asegurarme que recuerde. quién soy y de dónde vengo.
Muy cierto. Nunca debemos olvidar quiénes somos y de dónde venimos. La vida da vueltas y BIENpudiéramos regresar al mismo lugar.




jueves, 5 de marzo de 2015

El camino de la abundancia





Fragmento de "El camino de la abundancia", de Deepak Chopra

La abundancia es la experiencia en la que nuestras necesidades se satisfacen con facilidad y nuestros deseos se cumplen espontáneamente. Sentimos alegría, salud, felicidad y vitalidad en cada momento de nuestra existencia.
Cuando arraigamos en la naturaleza de la realidad y, al mismo tiempo, sabemos que esa realidad es nuestra propia naturaleza, comprendemos que somos capaces de crear cualquier cosa, porque todo el material de la creación tiene el mismo origen. La naturaleza acude al mismo sitio para crear un conjunto de nebulosas, una galaxia de estrellas, una lluvia en el bosque o un cuerpo humano, igual que para crear un pensamiento.
En la creación, todo lo material, todo lo que podemos ver, tocar, oír, gustar u oler, está hecho de la misma sustancia y proviene de la misma fuente. El conocimiento concreto de este hecho nos da la capacidad de satisfacer cualquier deseo, de adquirir cualquier objeto material, y de gozar de la plenitud y de la felicidad, cualquiera sea el límite a que aspiremos.
Según la ciencia, todas las cosas materiales, sean automóviles, cuerpos humanos o billetes, están hechos de átomos. Estos, a su vez, están compuestos de partículas subatómicas que son fluctuaciones de energía e información, en un inmenso vacío de energía e información.
Sin entrar en detalles, la conclusión básica de los teóricos de los campos cuánticos es que la materia prima del mundo es inmaterial; la sustancia esencial del universo no es materia. Toda nuestra tecnología se basa en ese hecho, y es la ruina suprema de la superstición materialista de la actualidad.
Las máquinas de fax, las computadoras, las radios, la televisión, son posibles porque los científicos ya no creen que el átomo, unidad básica de la materia, sea una entidad sólida. El átomo no es en absoluto una entidad sólida: es una jerarquía de estados de información y energía en el vacío de todos los posibles estados de información y energía.
La diferencia entre un objeto material y otro objeto material , por ejemplo entre un átomo de plomo y uno de oro, no se encuentra en el nivel material. Las partículas subatómicas,protones, electrones, quarks y bosones que componen tanto el átomo de oro como el de plomo son exactamente las mismas. Más aún, aunque las llamamos partículas, no son objetos materiales sino impulsos de energía e información. Lo que diferencia el oro del plomo es la disposición y la cantidad de esos impulsos.
Toda creación material está estructurada sobre la base de información y energía. En esencia, todo suceso cuántico es una fluctuación de energía e información. Y esos impulsos de energía y de información son la fuente que constituye todo lo que consideramos sustancia o materia.
Por lo tanto, resulta claro que no sólo la sustancia esencial del universo no es materia, sino que es "no materia pensante". Pues, ¿qué otra cosa es un pensamiento, sino un impulso de energía e información?
Imaginamos que los pensamientos sólo surgen en nuestra cabeza, pero ello se debe a que los experimentamos como pensamiento estructurado de manera lingüística, que se expresa verbalmente y que nos habla en nuestro idioma. Sin embargo, esos impulsos de energía e información que consideramos pensamientos, esos mismos impulsos, son la materia prima del universo.
La única diferencia entre los pensamientos que están dentro y fuera de mi cabeza consiste en que veo los que están dentro estructurados en términos lingüísticos. Pero antes de que un pensamiento se haga verbo y pueda experimentarse como lenguaje es solo intención. Es, insisto, un impulso de energía e información.
En otras palabras, en el nivel preverbal, toda la naturaleza habla el mismo lenguaje. Todos somos cuerpos pensantes en un universo pensante. Y, de igual manera que el pensamiento se proyecta en las moléculas de nuestro cuerpo, los mismos impulsos de energía e información se proyectan como sucesos en el espacio-tiempo de nuestro ambiente.
Tras la apariencia visible del universo, más allá del espejismo de las moléculas, del maya o ilusión del mundo físico, subyace una matriz invisible por definición, constituida por la nada. Esa nada invisible orquesta, instruye, guía, gobierna y obliga en silencio a la naturaleza a expresarse a través de una creatividad infinita, de una abundancia infinita, y de una exactitud sin errores en incontables diseños, modelos y formas.
Las experiencias de la vida son el continuum, esa matriz sin costuras de la nada, en ese todo de cuerpo y medio ambiente, de éxito y fracaso, de riqueza y pobreza. En apariencia, todo eso nos sucede pero, en niveles muy primarios, nosotros hacemos que sucedan.
Los impulsos de energía e información que crean nuestras experiencias se reflejan en nuestras actitudes hacia la vida. Y esas actitudes son el resultado de impulsos autoengendrados de energía e información.


El vuelo de los gansos


Reflexiones

La próxima temporada, cuando veas los gansos emigrar dirigiéndose hacia un lugar más cálido para pasar el invierno, fíjate que vuelan en forma de V corta.
¿Tal vez te interese saber el por qué lo hacen en esa forma?
Lo hacen porque al batir sus alas, cada pájaro produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de él.
Volando en V la bandada de gansos aumenta, por lo menos, un 71 % más su poder de vuelo, en comparación con un pájaro que vuela solo.
Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad, pueden llegar a cumplir sus objetivos más fácil y rápidamente porque ayudándonos entre nosotros, los logros son mejores.
Cada vez que un ganso sale de la formación, siente inmediatamente la resistencia del aire; se da cuenta de la dificultad de hacerlo sólo y rápidamente vuelve a la formación para beneficiarse del compañero que va adelante.
Si nos unimos y nos mantenemos junto a aquellos que van en nuestra misma dirección el esfuerzo será menor. Será más sencillo y más placentero alcanzar las metas.
Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los lugares de atrás y otro ganso toma su lugar.
Los hombres obtenemos mejores resultados si nos apoyamos en los momentos duros, si nos respetamos mutuamente en todo momento compartiendo los problemas y los trabajos más difíciles.
Los gansos que van atrás graznan para alentar a los que van adelante a mantener la velocidad.
Una palabra de aliento a tiempo ayuda, da fuerza; motiva, produce el mejor de los beneficios.
Finalmente cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos salen de la formación y lo siguen para apoyarlo y protegerlo.
Si nos mantenemos uno al lado del otro, apoyándonos y acompañándonos, si hacemos realidad el espíritu de equipo, si pese a las diferencias podemos conformar un grupo humano para afrontar todo tipo de situaciones, si entendemos el verdadero valor de la amistad, si somos conscientes del sentimiento de compartir, la vida será más simple, y el vuelo de los años más placentero.